Soy optimista trata de los esfuerzos cotidianos de Gerardina, una empleada doméstica ecuatoriana encargada de la limpieza en departamentos privados. Ella trabaja fuerte para brindar un futuro mejor a su hija Kimberly de once años. Gerardina vive con su hija en un barrio desfavorecido de Amsterdam, toma cada mañana el primer metro que la lleva a las casas y oficinas donde trabaja en el centro de la ciudad. Con sólo un diccionario pequeñito no le resulta fácil encontrar y guardar un empleo. A parte de una educación sólida para su hija Kimberley, Gerardina tiene una segunda misión: está ahorrando para viajar al Ecuador, porque se cumple ocho años de la muerte de su madre. A pesar de tener muchas dificultades Gerardina no pierde la esperanza y sigue optimista de un futuro más bondadoso. Su madre siempre la enseñó que tiene que luchar en la vida, porque: “con paciencia se gana el cielo.”