La vida callada trata de hacernos entender cómo se siente, cómo es la vida cuando tu entorno te ignora. Rosario nos lleva a este mundo. En el Bierzo, León, nos presenta a sus amigos. Son Flora, Gemma, Carlos, Óscar, Félix, Isabel, Jesús, Julián y Soraya. Todos representan la situación que viven muchos de los sordos de nuestro país; han nacido en un pequeño pueblo donde eran el único niño sordo y ni siquiera los miembros de su familia hablan la Lengua de Signos. Crecieron en lugares donde ser sordo significaba estar destinado al trabajo de la huerta. Ser sordo se traduce en ser invisible. Si no oyes, no entiendes lo que lees, si no tienes un intérprete que sea tu voz, estas perdido. A veces, esa ignorancia se convierte en miedo cuando se trata de ser independiente. “La vida callada refleja” el sentimiento de los sordos en una sociedad que los ignora, que no deja que se les escuche a pesar de que nunca han sido mudos.