Se llama Al Lewis. Tiene más de 90 años. Está sentado. Frente a sus ojos un espejo. A su lado, el maquillador convierte el rostro de Al en el abuelo de la Familia Munster. Mientras el maquillaje avanza, la fantástica memoria de Al ilumina el cristal con escenas que marcaron su vida y la de muchos. Al Lewis fue mucho más que el abuelo de “Los Monster”. Fue camarero, vendedor ambulante, payaso de circo, artista de vodevil y, también, activista político. Poco antes de su muerte, ya nonagenario, se pone delante de la cámara y lo cuenta todo: su infancia llena de penurias económicas en el barrio judío de Brooklyn, la historia de sus padres, también militantes, su pasado más allá de un maquillaje pálido y una capa de vampiro de serie B. ¿Será que todos no somos lo que aparentamos ser?