El Otro Cine
MÁS ALLÁ DE LA MIGRACIÓN: RABIA VS. AMOR
por Alejo Casares
José María es un hombre trabajador que dejó Latinoamérica y viajó a España en espera de conseguir un mejor trabajo, un mejor salario y un mejor trato del que recibía en su tierra. Rosa, migrante también, es una chica bastante menor que él, sirvienta en un caserón a dos cuadras del edificio donde trabaja José María. Son novios y están perdidamente enamorados el uno del otro. Pero él es una bomba de tiempo que estalla cada que alguien mira demasiado o dice algo indebido de su novia. En uno de sus arrebatos de ira, el capataz de la obra donde él trabaja, muere, y José María se ve obligado a huir. No encuentra mejor escondite que los laberínticos pasillos de la inmensa casa donde trabaja Rosa, aunque no le dice nada a ella.
La historia, escrita y dirigida por Sebastián Cordero, adaptación de la novela homónima de Sergio Bizzio, es redonda y mantiene al espectador con los ojos bien abiertos de principio a fin. Manejada a manera de thriller, explota al máximo el talento actoral de Gustavo Sánchez Parra y aprovecha un escenario ideal para incrementar el misterio: la gigantesca casa que, por grande, tiene pisos enteros abandonados, sucios, oscuros, perfecto escondite para un hombre asustado.
Rabia no es una historia de migrantes. Aunque resulta fácil tomar el camino de la denuncia sensiblera, Cordero presenta un panorama de la realidad del migrante sin mostrarnos esa cara más descarnada. El argumento se centra en los personajes, en la tragedia de estar separados a tan poca distancia y en el amor que intenta no morir a pesar de todo. Esto no quiere decir que la cinta le dé la espalda a las injusticias o a los abusos que muchos tienen que sufrir en suelo extranjero, le da su espacio en determinados momentos para ponernos en contexto, pero vuelve inmediatamente a la triste mirada de Rosa, a la desesperación de José María y le da paso a la angustia de los espectadores.
*Alejo Casares. Editor, articulista y blogger