El Otro Cine
En una casa de espejos
Por Yanko Molina*
Entrar en Notes on the Other (Apuntes sobre el otro) es como internarse en una casa de espejos. En la película, de apenas 14 minutos, Sergio Oksman forma, a partir de una serie de contraposiciones, un universo múltiple que, en la persecución del arte, va explicándose a sí mismo. Al final, el espectador sale renovado, como si en la travesía por este microcosmos hubiese aprendido algo vital.
Lejos de limitarse a la narración de una anécdota —la del joven Hemingway apropiándose de la perspectiva de otro para enviar una nota al periódico del que era corresponsal— la película busca explicaciones del proceso mismo de la creación.
Hemingway se apropia de una historia que no le pertenece y entra en contraposición con quien entonces se transforma en personaje. Pero fuera de sus libros, los hombres continúan viviendo, enfrentándose también a distintos procesos creativos que los transforman a su vez. Entre tanto, el escritor, tras su muerte, como despojado de sí mismo, es repetido infinitamente en una eclosión anual de dobles que lo repiten, lo transforman.
Finalmente, la ficción desborda sus propias fronteras y lo invade todo, las personas se vuelven personajes y, al mismo tiempo, los personajes se revelan apropiándose de las personas en una cadena inagotable de posibilidades que nos involucran.
Pero todos estos elementos narrativos van acompañados de herramientas técnicas que se les superponen y los complementan. La película es un ir y venir de enfrentamientos que relatan las contraposiciones sin necesidad de palabras. El director va recorriendo los mismos espacios con perspectivas visuales diferentes, contrapone planos, utiliza colores contrastantes, parte la pantalla. Todo esto, para resaltar su historia, siempre pensando en la mejor resolución de la trama.
En la escena clímax del cortometraje, el espectador mismo es puesto en el espacio de la creación, para que —a través de una mirilla— pueda convertirse en personaje, ser un nuevo doble de Hemingway, o del personaje de Hemingway, que en esta mecánica infinita viene a ser lo mismo.
*Yanko Molina. Escritor y editor