El Otro Cine

Futebol: instrucciones de uso para una pasión brasileña

Por Pablo Mogrovejo

El director João Moreira Salles —autor de otros clásicos de los EDOC, como Santiago, y Entreatos— presenta su trilogía sobre una de las mayores pasiones de la era moderna

El tema más importante de los menos importantes.  Así ha sido descrito el fútbol, el deporte líder en popularidad y en exposición mediática de la modernidad.  De allí que no es extraño que cuando un documentalista escoge producir una película sobre fútbol, ya de cajón sabe que tiene que enfrentarse a las sospechas de los realizadores y de los espectadores más puristas del género de no-ficción. De alguna manera, el director futbolero sabe que unos y otros esperan de él la capacidad para trascender la trivialidad, y para tocar el pulso más interno de la naturaleza humana.

Cuando el director carioca João Moreira Salles decide hacer una trilogía sobre el fútbol inmediatamente se expone a una empresa riesgosa. Lo es, teniendo en cuenta el significado profundo y complejo que el juego de pelota tiene en el Brasil contemporáneo, no sólo como una de sus señas particulares, sino también como la insignia de su autoestima frente a la mirada del mundo entero.
Producida en 1997, a las vísperas de la Copa Mundo de Francia, Futebol abarca todos los temas posibles que se derivan de la práctica de esta pasión-deporte.  Moreira, inteligentemente, escoge tres momentos dramáticos de la vida de un jugador de fútbol: su primer fichaje en las divisiones inferiores de un gran club; el inicial conflicto por mantenerse en el parnaso de la profesionalidad y la fama; y finalmente su retiro y descenso al mundo terrenal.  Para estos tramos narrativos, el director selecciona el método de observación —propio del cine directo— a la espera de que sus personajes logren ascender la pirámide de un sistema jerárquico y depredador, a manera de un darwinismo de a pantalón corto.  En un momento, durante una práctica del equipo Flamengo de Río de Janeiro, el documental registra al inefable Romario haciendo mofa de los novatos personajes de Moreira, vistos así, como unas frágiles gacelas cruzando un río infestado de cocodrilos.  Esta puesta en escena cuenta a su favor con la delirante visualidad del fútbol espectáculo, en donde el mítico estadio Maracaná se convierte en una cantera inagotable de imágenes, sonidos y emociones.

El relato dramático de estos personajes protagónicos es matizado con los testimonios de las viejas glorias del fútbol brasileño.  Pelé, Tostao, Didi, Carlos Alberto Parreira, Vavá, Zico, y Telé Santana son los doctores de la ley que presentan con soltura y frescura sus propias experiencias sobre los temas mayores y menores del universo depredador e hipnótico de las canchas y los estadios.  Es de este lado del espectro desde donde Moreira saca sus mejores resultados.  Los relatos de los ancianos Pompeio y Barbosa son tan cálidos como conmovedores.  De la misma manera, el mejor momento se da con la última entrega de la trilogía, en donde el protagonista es el campeón mundialista de 1970, el forward Paulo Cézar Lima, alias Cajú.  Paulo Cézar es un visionario del fútbol, un artista del deporte y de la vida.  Retirado y ya sin grandes ambiciones en su vida, Paulo Cézar se muestra sin trucos ni maquillajes frente a la cámara; no duda en despertarse tarde o en plantar repetidamente al equipo de rodaje.  Y a pesar de que él se sabe jugando los segundos más difíciles de su quince minutos de fama, Paulo Cézar siempre ofrece una sonrisa que lo envuelve todo en una luz de glamour.  Y esa sonrisa —el emblemático gesto brasileño— basta para hacer de Futebol, un documento memorable y pleno de vitalidad.

*Pablo Mogrovejo. Documentalista y editor de la Revista Retrovisor. .(JavaScript must be enabled to view this email address)

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