El Otro Cine

El mundo es una escuela

Por Diana Proaño

Voces e imágenes que se suceden con libertad. Historias que fluyen de manera natural y que podrían haber sido captadas por una cámara casualmente colocada, pero que los protagonistas, sumergidos en su cotidianidad, parecen no advertir. Los documentales que forman parte de la sección En la escuela no sólo tienen en común el tema del aprendizaje, contado desde realidades absolutamente diferentes. Una característica que se repite en estos trabajos, que se proyectarán en la presente edición del EDOC, es la prudente intervención de sus realizadores. Aun en la más experimental de las películas que integran esta serie (Antoine), es posible notar un cambio del género documental-reportaje hacia una propuesta más pura, más libre si caben los términos. Una manera de enfocar las situaciones, en la que el espacio más importante es para la historia y para quienes la viven es, justamente, cuando los protagonistas son los encargados de contarla. De esta manera, el espectador tiene en sus manos y en su mente el reto de mirar, descifrar, enfrentar y reflexionar sobre lo que está observando, sin mediadores. Y es muy posible que este ejercicio sea finalmente una herramienta eficiente para colocarlo en el lugar del otro, para mirar a través de los ojos del otro.

Camino a Nahr Al Bared, P-Star Rising, Antoine y China is Still Far forman parte de esta serie y aunque en primera instancia se puede pensar que sus realidades estarán enfocadas en la escolarización y la problemática de los actores de los procesos educativos, sus planteamientos van mucho más allá. Es verdad que en la mayoría de ellas, una buena parte de las situaciones transcurren en una escuela física, pero en todos los trabajos queda claro que el concepto de educación trasciende al aula, a la edad, a la ubicación geográfica, a la situación política, a la problemática familiar, a los sentidos. Son en realidad testimonios de vida y de lo que se puede llegar a aprender mientras se crece, se imagina, se crea y se sueña. Mientras se vive.

Camino a Nahr Al Bared (Sebastián Talavera) es la realidad de una comunidad de refugiados palestinos en Líbano y los esfuerzos que realiza la única escuela con la que cuenta este colectivo. Lejos del panfleto, el director astutamente escoge una historia desvinculada directamente del común del conflicto en Oriente Medio. Le interesa más hablar de cotidianeidad, del deseo de normalidad y de los sueños que expresan los niños, adolescentes y adultos que viven esta circunstancia. Con cierto paralelismo con la historia palestina, la antigua escuela de este campo de refugiados quedó destruida por la guerra; una construcción prefabricada la sustituye sin solucionar la añoranza por la original. Ni alumnos ni maestros quedan al margen de sus circunstancias comunitarias y personales, porque allí en Nahr Al Bared la enseñanza es todo un desafío. Un reto que transita,  a diario, entre la desesperanza, el fanatismo y la injusticia.

China is Still Far (Malek Bensmaîl) es un relato también ambientado en una sociedad musulmana, pero en otra ribera del Mediterráneo. En un ambiente rural, casi inocente, luminoso y de una belleza natural impresionante, un emigrante retornado no se reconoce en la Argelia que dejó, ni en la que encuentra cuando vuelve. Y ese drama particular de la búsqueda de identidad podría extenderse a todos los habitantes de Ghassira, entre ellos a una treintena de niños que se debaten entre el aprendizaje de una historia oficial, que no identifican, frente a las vivencias que escuchan narrar diariamente a sus vecinos. Al mismo tiempo, la silenciosa comparación entre este pequeño centro de estudios el de una escuela coránica ubicada en la zona es determinante para entender una cita de Mahoma, incluida en la película: “Busquen el saber, hasta en China si es necesario”. El título de esta producción franco-argelina se constituye en la respuesta.

En P-Star Rising, la vida de Priscilla Star, una pequeña de 9 años, es en sí una escuela. Sus sueños y esfuerzos por alcanzar la fama, la relación con su padre y su evolución de niña a jovencita, y de desconocida a estrella infantil del rap y el hip-hop, fueron documentados por el director Gabriel Noble, quien por cuatro años siguió a esta talentosa preadolescente neoyorquina en su camino hacia el triunfo, mientras se revela una peculiar dinámica familiar. Con un ritmo rápido y ameno, P-Star Rising se encuadra en un formato documental más tradicional, sin embargo, la espontaneidad y honestidad de sus protagonistas logran un resultado impecable, intenso y conmovedor. Las personalidades y circunstancias de Priscilla, de su padre Jesse, de su hermana y hasta del vecindario de Harlem son mostradas con objetividad, en todas sus dimensiones, sin juicios ni apologías, logrando una profundidad y una riqueza que lo diferencian de cualquiera de los reality sobre estrellas ascendentes que se producen con frecuencia en los Estados Unidos.

Ficción y realidad se suceden en la producción canadiense Antoine (Laura Bari). Con una propuesta novedosa y particular, este filme nos presenta una visión interesante sobre el mundo infantil, en general, pero particularmente sobre la actitud ante la vida de Antoine, un niño de raíces vietnamitas, invidente desde su nacimiento y que asiste a la escuela en Québec. El planteamiento de Bari resulta original y fascinante, ya que aunque pudo optar por evidenciar la integración del pequeño en su centro educativo y en su comunidad, y su lucha por la inclusión y por llevar una existencia “normal”, la directora prefirió un eje mucho más creativo y provocador. Si bien es cierto la cinta muestra bastantes aspectos de la realidad de Antoine, ése no es el enfoque principal. Lo sorprendente es que los hilos conductores de este documental son la actitud lúdica del protagonista, su inagotable imaginación, su alegría, su relación con otros infantes, su mundo de niño, más allá de su incapacidad para ver físicamente. Un auténtico reto fílmico, que Bari cumple a cabalidad, al materializar la imaginación infantil y el producto de sus juegos y ofrecerlo en este original trabajo. Al final se teje un relato que propone a los espectadores darse la oportunidad de ser niños otra vez y de, paradójicamente, mirar a través de los ojos de un ciego.

* Diana Proaño. Periodista cultural. .(JavaScript must be enabled to view this email address)

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