Morgan Dews, nieto de Allis y Charley reunió cientos de horas de vídeos caseros que sus abuelos habían archivado. A eso vídeos los catalogó y comenzó a hacer un pequeño corto sobre su abuela. Un encuentro fortuito lo conduce a un descubrimiento impactante: a lo largo de los años 60 Allis grabó cintas de audio para su psiquiatra. Eran sus diarios, cartas y peleas familiares. Cuando Morgan encontró cerca de 50 horas de cintas, sus planes cambiaron. Estas cintas revelaban la verdad detrás de las dificultades que Charly y Allis tuvieron como pareja. Las cintas mostraban una mujer que añoraba su libertad, atrapada en una sociedad que no dejaba de cerrarle las puertas. Allis, al morir en 2001, dejo un archivo dedicado a sus hijos que decía: Leer después de mi muerte. El archivo contenía 300 páginas de transcripciones de cintas grabadas sobre su matrimonio entre los años 1960 y 1970.