Sandro Pimazzoni, conocido por todos en Verona como "El Conde", es el absoluto protagonista del documental ControCanto. Viandante, sin techo, vagabundo, linyera, homeless o como se lo quiera llamar, Sandro se lanzó a vivir en las calles del centro histórico de Verona hace ya 35 años. La "cámara cómplice" lo sigue en su anárquico merodeo, y contrastando extremamente con la riqueza del Norte Italiano. Sandro nos enseña como se puede vivir bien sin nada material. La historia se desarrolla a través de los testimonios de gente amiga, sacerdotes y vecinos del barrio que lo conoce muy bien. El relato de los aldeanos es intercalado con las geniales y laberínticas declaraciones del pordiosero.